reconoce sus orígenes

PALMA ACEITERA: OPORTUNIDAD Y DESAFÍO

Publicado: 2016-05-10

A partir de los años 70, en cuatro regiones de nuestro país: San Martín, Loreto, Ucayali y Huánuco, se siembran 77 mil hectáreas de palma aceitera. Esto representa el 2% del PBI de la selva. Es decir, el 4.0% del PBI en San Martín; 1.50% en Ucayali; 0.80% en Loreto; y el 0.20% en Huánuco.   

Miles de familias han transformado sus vidas con este cultivo alternativo. De ex cocaleros han pasado a ser emprendedores. En San Martín, 2,907 familias se dedican al cultivo de la palma en 30,303 hectáreas. En Ucayali, 2,778 familias cuentan con 29,652 hectáreas. En Loreto, 889 familias con 14,236 hectáreas. Y en Huánuco, 626 familias trabajan 3,316 hectáreas.

Según la FAO, el Perú contribuye con el 0.25% de la producción mundial de aceite de palma. Malasia e Indonesia concentran el 85% de la producción mundial de aceite de palma, con 15.5 millones de hectáreas. Sin embargo, en el continente tenemos las menores extensiones. Estamos muy por debajo de Colombia (500,000 ha), Ecuador (250,0000 ha), Brasil (140,000 ha), Honduras (130,000 ha), Costa Rica (100,000), entre otros.

Es importante señalar que la palma aceitera no califica como un cultivo migratorio, por lo tanto no se encuentra entre las principales causas de la deforestación en el país, como lo ratifica el Ministerio de Agricultura al señalar que la deforestación en la Amazonía se debe a la agricultura migratoria, la tala ilegal, los cultivos ilícitos y la minería ilegal.

LEY 28054

A partir de la Ley de Promoción de Biocombustible (2003), tanto los palmicultores como el sector industrial han realizado diversas acciones, especialmente grandes inversiones para atender la demanda nacional. De 14 mil has sembradas inicialmente, hoy se estiman más de 70 mil, 65% de ellas en manos de pequeños agricultores.

Esto motivó una exitosa producción nacional de Crudo de Palma que logró incrementarse en casi 5 veces. Lamentablemente, a partir del 2013 se está exportando porque nuestro mercado no absorbe la oferta de crudo, al punto que, en los próximos años, 75 mil tm no tendrán mercado si no se promueve la producción de biodiesel.

Aquí se presenta una contradicción, porque si bien la ley señala que esta actividad debe desarrollarse “sobre la base de la libre competencia y el libre acceso de la actividad económica, con el objetivo de diversificar el mercado de combustibles, fomentar el desarrollo agropecuario y agroindustrial, generar empleo, disminuir la contaminación ambiental y ofrecer un mercado alternativo en la lucha contra las drogas”, es Argentina nuestro principal y casi exclusivo proveedor de biodiesel.

Solamente entre los años 2010 y 2015, el Perú pagó $ 1200 millones de dólares por 1.74 millones de tm de biodiesel de soya argentino. Se estima que su precio ingresa entre 35 y 40% más barato que el precio internacional, resultado de políticas de promoción argentinas.

Esta diferencia, que desincentiva a las refinerías a comprar biodiesel de palma y que, por el contrario incentiva la importación, merece un pronunciamiento de INDECOPI, que permita a la producción local competir en igualdad de condiciones.


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